Antonio Díaz Picón, nacido en Sevilla hace 30 años, pertenece a la Hermandad desde sus primeros días de vida, iniciando su camino de la mano de su padre como nazareno acompañando al Santísimo Cristo de las Tres Caídas.
Su trayectoria continuó al cumplir la mayoría de edad, incorporándose a la cuadrilla de la Santísima Virgen, consolidando así una vinculación profunda con la Hermandad tanto en lo humano como en lo espiritual.
Desde muy joven participó activamente en el grupo joven, dando un paso más en su compromiso al integrarse en el equipo de chavales que colaboraban con la priostía, donde comenzó a forjar su vocación de servicio.
Hace cuatro años, la Hermandad depositó en él su confianza al incorporarlo a la Junta de Gobierno como prioste, iniciando una etapa de mayor responsabilidad, compromiso y entrega.
En la actualidad ejerce como Prioste Primero, desempeñando su labor con dedicación, rigor y un exquisito cuidado del culto interno y externo, velando por la dignidad y el esplendor de nuestros Sagrados Titulares.
Una entrega silenciosa, constante y fiel al servicio de la Hermandad y de sus Titulares.
Su trayectoria ha estado marcada por una vocación de servicio constante y discreta. La Misión de la Esperanza supuso para él un punto de inflexión, fortaleciendo su forma de vivir y sentir la Hermandad, así como su compromiso con quienes más lo necesitan.
Antonio encarna una forma de entender la priostía basada en la fidelidad a la tradición, el respeto al legado recibido y la entrega generosa a sus hermanos.
Continúa su labor con ilusión renovada y el firme propósito de seguir trabajando en la priostía, contribuyendo a mantener ese ambiente cercano y familiar que define a la Hermandad y fortalece sus vínculos.